Gestión de patrimonio inmobiliario, financiero y familiar

Gestión de patrimonio inmobiliario, financiero y familiar

¿Qué es la gestión de patrimonio?

Para poder empezar a esclarecer y entrar en más detalle sobre la gestión del patrimonio inmobiliario, financiero y familiar, primero debemos recordar el significado de dichas palabras.

La palabra ‘patrimonio’ se describe en el diccionario como ‘conjunto de bienes propios de una persona o de una institución, susceptibles de estimación económica.’ En cambio, la palabra ‘gestión’ se especifica en el diccionario como ‘acción o trámite que, junto con otros, se lleva a cabo para conseguir o resolver una cosa’.  Por consiguiente, gestión del patrimonio significa ‘acción o trámite para resolver los asuntos de un conjunto de bienes inmobiliarios propios de una persona o institución’.

Patrimonio inmobiliario

Teniendo en cuenta lo anterior, la gestión del patrimonio inmobiliario tiene por función principal el gestionar y administrar bienes inmuebles o propiedades propias de una persona o institución. Cuando hablamos de patrimonio inmobiliario englobamos o comprendemos viviendas residenciales, fincas, solares, edificios, oficinas y naves residenciales.

El objetivo primordial para lograr una gestión excelente y eficaz del patrimonio inmobiliario es alcanzar el mayor valor y rentabilidad de los activos inmobiliarios. Para alcanzar dichos valores se debe gestionar el patrimonio en función de cuatro aspectos fundamentales: las características del patrimonio, de las circunstancias del mercado inmobiliario y financiero del momento, del factor de riesgo que desea adquirir el propietario del patrimonio y de los objetivos particulares de cada inversor.

También deberemos considerar otros factores que podrán jugar a nuestro favor para lograr la máxima rentabilidad del patrimonio. De forma periódica se deberá analizar y responder a otros aspectos importantes del patrimonio tales como rediseñar propuestas de mejora del patrimonio inmobiliario por usos, distribución geográfica, por criterios de riesgo y diversificación y prever la evolución constante de los mercados inmobiliarios y financieros de su entorno que pueden perjudicar la rentabilidad del patrimonio. Explicado de otra forma, lo más importante es tener conocimiento de cuándo y dónde conviene comprar, las inversiones a realizar, y por último, cuándo realizar el proceso de desinversión. A fin de cuentas, Francis Bacon predijo el futuro en su cita: ‘La información es poder’.

Por consiguiente, la mejor opción para lograr dicha rentabilidad es asesorarse en una inmobiliaria y que disponga su patrimonio a la merced de profesionales que puedan gestionar y administrar dichos inmuebles de forma eficaz.

Para desarrollar dicha planificación, sus administradores del patrimonio deberían elaborar una estrategia de gestión a medio y largo plazo basada en el análisis de los aspectos comentados anteriormente en este artículo. Dentro de la planificación deberá constar una propuesta de los objetivos que deberán lograr, un plan de acción y la metodología a adoptar con un control riguroso entre el riesgo y la rentabilidad.

Patrimonio financiero

El patrimonio financiero de una empresa se define como el conjunto de bienes, derechos y obligaciones que tiene una persona o empresa. El patrimonio puede ser analizado desde una perspectiva financiera o económica, pero generalmente tiene un concepto global, siendo uno de los medios con los cuales se cuenta para obtener bienes.  Por consiguiente, los elementos que conforman el patrimonio financiero de una empresa son básicamente tres: bienes, derechos y obligaciones.

Cuando hablamos de bienes del patrimonio financiero, nos referimos a todos aquellos bienes tangibles e intangibles de la empresa como por ejemplo establecimientos comerciales, oficinas, terrenos, patentes, etc.

Los derechos que conforman el patrimonio financiero se refiere a los créditos recibidos por la empresa como consecuencia de los movimientos financieros. Es decir, el capital económico que debe cobrar la empresa de sus clientes y que estos no han abonado todavía. También se incluyen los préstamos que se hayan realizado durante un período de tiempo. Cuando se realiza el cobro, estos derechos  se denominan líquido. 

En cambio, en las obligaciones de la empresa se comprenden todos los aspectos relacionados con los créditos, deudas con proveedores o préstamos solicitados por la misma empresa y responsables de abonar cuando se acerque la fecha de vencimiento.

De esta forma, nos encontramos que el patrimonio financiero está formado por dos aspectos o elementos, los elementos positivos que comprenden los derechos y bienes y los elementos negativos que comprende las obligaciones. En efecto, de este modo fue como surgió el denominado "patrimonio neto", que sería la suma total del valor de las aportaciones de los socios, las donaciones, subvenciones y los beneficios que permanecen en la empresa en forma de reserva, incorporando, además,  los elementos patrimoniales positivos y sustrayendo los elementos negativos. Es decir, el patrimonio neto representa la diferencia entre el activo y el pasivo, incorporando las aportaciones como elementos positivos que forman el balance contable.